20.10.11

Y es al este






Franca



Y forma parte de la escena, pero en los ojos que la mira.
Está en la voz, no en la palabra que se ofrece a describirla.
Está en la majestuosa grandeza de los seres sin mayor misión que su certeza: vivir, sin más milagro, sin otra maravilla que hacer vida.
















Salinas Grandes 



A veces no coinciden la vida y la belleza.
A veces no se encuentran los ojos con la tinta y cada uno cree que es ceguera.
No siempre se comprende el ascetismo de la albura, o el duelo de la noche, cuando destierran de su alma los matices. No siempre se comprende. Pero dicen.

















Punta Norte

...

Cada tanto se incendia Alejandría, cada tanto huye el inca
a enterrarse en sus templos. Cada tanto el mundo nuevo
vuelve a ser descubierto.
Y habiéndose censurado las hogueras, cada tanto mutilan las letras  que traen otras voces  a los alfabetos.












He visto. Está. Hasta el final del punto cardinal.
El mar se extiende haciendo oriente





Del libro: El País del Este

FontanaDiseño

Texto: Zalma Jalluf / Imágenes: copia de fotografías de  Rubén Fontana




7 Comentarios:

Euphoria dijo...

Cuánta belleza! Nunca anduve esos caminos a pesar de haber vivido casi toda mi vida en el sur. Lo bueno es que siento que estoy despertando. La ceguera no es eterna. Te mando un beso!

Ana dijo...

Kira,

8.500 km por la ruta nacional nª 3 km hasta el final continental. Imágenes de ese viaje desde Buenos Aires, por la costa este de Rio Negro, Chubut y Santa Cruz capturadas por Rubén Fontana.

Un abrazo enorme

Anónimo dijo...

El contexto haciéndose texto... maravilloso texto que logra, por un instante, asir la belleza a pesar de la precariedad estructural de la palabra. Daniela

Ana dijo...

Absolutamente de acuerdo, Dani.

Gracias por permitirme meter mano en tu biblioteca y en un rincón, casi escondidito por lo chiquito encontré el Pais del este, fotografía de Fontana (que pena que no di con imágenes de mejor definición que mi irrespetuoso escaneado) y la fabulosa poesía de Zalma.

Con el librito en mis manos y disfrutando de un enorme pedazo de torta de chocolotate y helado granizado hubiera apostado a quien fuera que la vida es sólo eso, el resto es puro invento. Recordaás que te haya dado bola en ese momento? No creo. jájajaja

Te cuento un secretito? Me mandan uno de regalo, buscado por mis ganas, encontrado por la de ellos. Qué contenta estoy!

Te abrazo.

Tengo 1 (uno) alfajor para convidarte! Y no te demores!

Anónimo dijo...

Hayyy... Ana, lo tuyo en este blog es una certera puñalada en el centro de mi nostalgia. Hace apenas 6 días que estoy, por suerte momentaneamente, en dónde algunos dicen que dios atiende, no vive, sino atiende. Entiéndase este lugar como la capital de Argentina o La Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Entre la humedad, bocinas, sirenas y hace dos noches los bombos anunciando el cierre de campaña de "La" presidente hacen de este un lugar poco prospicio a la meditación. Estoy parando a escasas cuadras del obelisco y devo reconocer que esta ubicación esta buena, cerquita de los teatros de la calle Corrientes, donde estube, cerca de esas bellas librerías, también estube admirando a paso tranquilo, y molestando a los demás transeúntes, los bellos antiguos edificios que todavía conserva esta ciudad. ¿De qué te quejás? diras vos, sucede que tampoco la pavada, ya que estoy aprovecho, ¡qué joder!
Pero sinceramente estoy deseando que llege el sábado para tomar el micro y estar nuevamente en ese bello lugar que hace 20 años elegi para vivir: Las Grutas
Releo y me doy cuenta que este comentario se convirtio en carta abierta. A mi no me importa es culpa de Ana y mi nostalgia incurable.
Beso y ya nos veremos.
Jorge Incola

Ana dijo...

Mirálo vos al tipo, haciéndose el bonito por las calles porteñas... Y no la cure pues, siga siendo amigo de su nostalgia y sácala a pasear cada tanto, como para darle vida.
Nos vemos, porteño arrepentido. já.

El sereno de los faros dijo...

no mires para otro lado...jajajja...
que delicia de imagenes y texto. El sur tiene tanto que decir a través de lo vívido de sus paisajes, llenos de viento y silencio.
beso.