Martin y Sergio
Estuve con dos amigos que trabajan en el proyecto de conservación de cóndores en Sierra Pailemán y lo hacen en condiciones muy particulares. Me decía Martín que junto a otro compañero habían quedado absolutamente incomunicados. No sabían qué sucedía frente a una niebla espesa de cenizas, ¡eran cenizas! que impedía ver los contornos de las sierras. No tenian noticias sobre qué podía haber sucedido.
Y cómo te sentías, Matin?
Y es duro. De repente sentís que dependés de vos mismo para tomar decisiones, para no volverte loco, para vivir una indefensión que descontaste alguna vez tendrías que vivir. Pero sí, te sucede. Estuve a punto de salir y caminar lo que hubiera sido necesario en busca de una respuesta. Pero llegó Sergio y nos contó del volcán. ¿Y qué se podía hacer? Nada.
Las Sierras de Pailemán, se sitúan en el Departamento Valcheta, provincia de Río Negro, al noreste de la Meseta de Somuncurá que fue declarada en 1986 Reserva Natural Integral . Estas Sierras, ubicadas al borde mismo de la meseta, representan un lugar inmejorable para reintroducir el Cóndor Andino al mar. En ellas, esta especie podrá encontrar numerosas repisas para dormir, cuevas y zonas protegidas para nidificar. La abundante presencia de alimento en la zona como Guanacos y las numerosas colonias de Lobos y Elefantes Marinos en la costa, podrán asegurar la supervivencia de los ejemplares reintroducidos.
Una actividad que, más allá del trabajo de campo, respaldado por un Programa Binacional de Conservación del Cóndor Andino (Argentina - Chile) en conjunto con el Zoologíco de la Ciudad de Buenos Aires, tiene como requisito para quienes trabajan o ejercen voluntariados, resolver. Resolver desde donde se pueda, como se pueda, como se te ocurra, con los medios que cuentan. Resolver desde los conocimientos adquiridos, estudiados en trabajos de campo, comprobados, pero también los imprevistos surgidos por el medio agreste, solitario, apartado, que ponen a prueba la creatividad, sentido común, habilidad, fortaleza del grupo y de cada uno y que llevan a eso, a resolver un asunto que se salió de pista.
Quizás este tipo de trabajos entre las Sierras de una meseta alejados de todos en definitiva sirve para aprender a sobrevivir.
Sobrevivirse, a uno mismo, sobre todo en circunsatancias extremas, (valgan estas cenizas que cubren la patagonia), te das cuenta que no podés controlar todo, que tu vida se detuvo porque un volcán dijo, y dijo fuerte, cuando suceden hechos impensados que no estaban en tus planes, ni en los de nadie. Y con la sospecha de que no hay pacto con ninguna divinidad, rito alguno para poder meter mano en el mundo de los dioses y atrapar alguna solución mientras la naturaleza hace, deshace, escupe cenizas, tiembla, truena, sacude el lomo, reacomoda el pelaje.
Mal la estan pasando lo de la Linea Sur, sus animales no tienen para comer y esos animales son el único sustento de ellos, comenté.
Tendremos que aprender entre otras cosas que tener animales para matarlos quizás no sea el único recurso. Que puede haber otras variantes que no las tenemos en cuenta porque creemos que esa es la única válida.
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¿Te parece que a un lugareño de la Línea Sur, en estas circunstancias, con todo respeto, puede llegar a plantearse algo así?
Y por qué no, fue su tajante y seria respuesta.
Los pobladores de la Línea Sur pueden vivir de otra manera. Claro que sí, pueden tener alternativas de alimentación pero en otras condiciones. Un pesado engranaje de carencias, graves carencias, lo tiene atascado. La solidaridad de la gente es quien empuja a menudo para seguir adelante.
Estos hechos que estamos viviendo nos llevan a replantear cuestiones de fondo. Pienso en la cosmovisión de los pueblos andinos originarios frente a la naturaleza, conviviendo con las fuerzas de las montañas y volcanes ahi, delante de ellos, y me detengo en su transitar por una una resignación en el ESTAR de su cosmovisión. Un "estar" más pasivo pero no menos efectivo que no nos llevaría a imponer, forzar, generar, producir, dominar por sobre todo tras un ideal de SER ( y hacer) que exige, reclama, nos cuesta tan caro en lo personal.
Con cenizas en las pestañas, hoy nos sentimos pequeños. Nos asalta esa sensación de las cosas que siempre empiezan de noche.
Recordando a Rodolfo Kush

4 Comentarios:
Tan solo ver las imágenes del desastre encoge el corazón.
Un abrazo solidario a quienes lo están padeciendo.
Interesante relato de la actividad laboral de Martín y Sergio, Ana. Como así también el de sus reacciones emocionales ante el abrupto cambio de la realidad habitual en un estado de total desinformación.
Gracias por darme a conocer otras experiencias que las que vivo en “carne propia” por vivir en una de las zonas afectadas.
Una abrazo grande.
Rik
Rob,
Realmente la estan pasando mal los de la Linea Sur.Pero cuentan con gente que ayuda, colabora, se une en un respiro solidario.
Un saludo desde Las Grutas, mucho menos afectada.
Rik,
Todo lo que yo pueda decir, ponerle palabras o quizàs imaginar a través de fotografìas es nada en relación a lo que viven los afectados. Por aqui tambièn caen las cenizas, las respiramos, se nos mete en la garganta pero no en la proporción de ustedes por ahi.
Ojalá puedan superarlo lo mejor posible. Ojalá San Martin de los Andes recupere sus matices y los pobladores tambièn. Ojalá salga un sol, ¡y puedan verlo! que entibie los ánimos.
Te abrazo, amigo.
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