24.2.12

Piedras Coloradas





Biblioteca en la playa. Ahí al ladito nuestro. Recostados sobre la arena ella le lee a él.
Ahí, entre ellos, mirándolos desde una ventana.








Luces y sombras, contrastes, como la vida misma.
Registrarlos es una cuestión de foco. El propio foco sobre la vida misma.




(Imágenes publicadas en Facebook. En este blog para quienes se resiten aún a Facebook)


2.2.12

Quizás









Quizás vuelvan las canciones
escritas en los más lejanas estrellas de este caprichoso universo
quizás la espada del samurai corte en dos mitades iguales
tu hermoso y loco corazón de gitana
quizás bailes con tu vestido blanco y tus piernas de chocolate
para mis ojos en llamas
será la danza cruel de las diosas vírgenes y lujuriosas
que no duermen con tipos renegados e indolentes como yo
será como gustes porque sos hermosa y fragil
y en tanto la belleza dicta sus propias reglas
la fragilidad pide a gritos un brazo sobre el cual derramar lágrimas de oro
quizás el tiempo lleve tu color hacia pieles que
ni vos ni yo conocemos
quizás en una valija de cuero, en la valija pequeña e irrisoria
de un payaso de un circo que ya no gira por las provincias,
lleves también tu maravilloso aroma a princesa egipcia en el exilio.
Una soberana pletórica y exquisita que no para de beber tequilas en un jazz bar de Londres.
quizás vos y yo seamos menos que un acorde en la guitarra de
un rocker endrogrado con su propio ego
menos que la punta del dedo gordo que toca el dedo gordo
del chico que tienes al lado y te desea y te mira y juega a seducirte
quizás seamos menos que la nada que nos envuelve cuando estamos desnudos y jadeantes
y quizás en esa nada podamos lograr lo imposible
que lo mejor que podría sucedernos ocurra como ocurren, a veces, los milagros.
quizás deberíamos salir a la calle disfrazados de piratas e ir de fiesta
juntos y de la mano a conquistar mares eternos que exigen nuestra inmediata locura.



Claudio Andrade



19.11.11

Círculos mágicos

 
Hola Juan Marchesi!

 







Ahora somos amigos. Lo dice Facebook y no ha de ser poca cosa.

Tengo historia para contarte. Cabe la posibilidad que la leas así de una o de a poco a lo largo de toda la semana, porque es extensa.  já. 

Como sea, gracias por tu tiempo.

Susana Amuchastegui estuvo por aqui en Las Grutas en el Encuentro de Escritores. Como parte de la programación para los niños contó un cuento llamado El Potrillo y la Mariposa blanca. 


 
  Llevé a escucharla a mi nieto Santiago (4 años) que estaba de visita en casa. Ella habia explicado que se iban a sortear 2 láminas que tenían que ver con el cuento y que te pertenencen (y las mostró). Una para los nenes otra para las nenas. O viceversa, no me acuerdo. No viene al caso.
Maravillosa narración de Susana, sedujo con sus giros vocales y de los otros a todos los niños presentes. Luego vino el sorteo. Para ello repartió numeritos a cada niño.  Santiago me preguntó para que era eso, le dije que si sacaban de la bolsa  un numero igual al que tenía en su manito se llevaba la lámina, el dibujo. Entonces, se paró enfrente de ella, mirándola fijo a esperar, obvio, que le diera la lámina, porque convengamos, qué puede entender una criatura de 4 años sobre los vericuetos de un sorteo.

Se va la lámina para una niña y se va otra lámina para otro niño que no era él!
 

Bonito...

Siguió paradito frente a Susana, mirándola fijo,  esperando que le diera una. Y no. La función había terminado. Bueno Santi, le tocó a otro nene, vámonos a caminar por la playa, Si?

Decirte que se le saltaron, literalmente, dos lagrimones, es fácil de creer. No hubo llanto ni pataleo, sólo esos dos lagrimones. 

Pude imaginar su angustia. Algunas mujeres cercanas vinieron a darle unos besos a modo de consuelo. Pero a ese hombrecito de 4 años que había puesto su corazón en un colorido dibujo de  una mariposa que llegó  hasta un arco iris con la ayuda de un caballito y así, de repente de llenó de colores... no es moco de pavo. No se arregla con besos y apretujones.

Cuestión es que nos fuimos caminando por la costanera e intenté recrear el cuento. El era el potrillo y yo la mariposa. Su tristeza de a poco comenzó a amainar. Y un helado chorreado por su hocico refrescó su desconsuelo.

Por la noche, en cena de Escritores, en mi mesa estaban dos amigos: Poul Pedersen y su mujer Astrid Hansen. Les cuento de Santi (porque lo conocen y miman cuando lo ven) el asunto del sorteo que no fue para él. 
Luego, Susana sortea otras 2 láminas mismo autor, vos,  ahora una para un hombre y otra para una dama.

Ocupada en servir las mesas, me entero que una  lámina le había tocado a uno de los Pedersen.

A los dos días, llega Astrid a mi casa y pregunta por Santi. El le da un beso cariñoso. Su abuela, o sea yo, le ha enseñado que si es amiga mia es un ser especialmente amoroso, y el chico me ha creido. Y demuestra un afecto espontáneo porque, y aqui yo no tengo nada que ver, se lo gana por mérito propio.











Astrid, entonces, alta, elegante, bella  como una garza blanca,  le entrega un sobre color lavanda con un moñito y le dice con su acento danés: Santi, pasó una mariposa blanca por mi casa y me pidió que te diera esto. Y le entrega el sobre. 


Los ojitos de Santi comenzaron una íntima fiesta.
Rasga el sobre y se queda durito al ver la obra. La toma de cada lado,  la mira casi sin poder creerlo y le  dice: El caballito y la mariposa! Y me miraba sonriente también para sumarme a su fiesta. 
Qué alegría Juan! Despacito llevaba la lámina a sus labios y le daba besos una y otra vez. Su cara era una juguetería abierta a todo público.
La abrazó y comenzó a contarle el cuento a Astrid y con el dedito le marcaba el arco iris y atropellaba a sus palabras para que nada de la historia quedara afuera.

Un gesto de Astrid que me anudó la garganta. Maravillosa.

Más besos, abrazos, chaucitos, gracias y demás y una vez solos se metió entre sus acuarelas y papeles no tan blancos, (en verdad   manchados de otras batallas de colores),  a pintar. El pincel iba y venía y gotas de agua volaban por la mesa por el apuro. 


Me quedé mirado el increible milagro de cómo el pelotón de  lágrimas que quedaron detrás de aquellas dos  se convertían de pronto, pincelada tras pincelada  en un hermoso arco iris sobre una pradera  de nubes verdes. Aunque lo que yo pueda definir, decirte ahora, entiendo quizás no es nada de lo que él imaginó haciéndolo.

Viscicitudes del arte.
Luego, cansado, resoplando por el esfuerzo y decidido en  su pincelada final me dice: Esto es para Astrid y ahi nomás lo metió en el sobre color lavanda que le había traido tanta contentura. 




Ayer se lo llevamos porque ya  regresaba con su mamá. La hermosa danesa recibió su regalo con la dignidad, vuelvo a recordar las garzas blancas, que la ocasión ameritaba.  






Y  me quedo pensando, hoy sin él, en las encrucijadas que nos toca vivir.  La magia de un cuento, el talento para crearlo y contarlo, el corazón donde cae, los colores de una lámina que animan a vuelos fantásticos y creibles, la generosidad de una mujer, el amor que va y viene si nos dejamos ser.

Como tuviste que ver quería agradecerte porque sin saberlo, como una piedra arrojada al agua de un rio, lo que uno hace, genera, inventa, anima, siempre se  expande en círculos infinitos. Círculos que emocionan, encierran, conmueven, abrazan, se abren se enganchan con otros, se disfrutan, se cierran alguna vez dándole sentido a nuestras vidas.

Un abrazo enorme.

  




Muy bello tu cuento Susana Amuchástegui 
y contado de maravillas!




12.11.11

Colonia. Uruguay




Colonia es muro, piedras, reja, candombe y zaguán. Luchas, intrigas, amores y odios.
Colonia de Sacramento es España y Portugal. Punto de defensa y avanzada.
Es Inglaterra, Holanda, Francia, Judíos y Banda Oriental.
Es historia de 300 años con flores frescas en su escote.



Colonia es caminar con Angelita por la Calle de los Suspiros


Colonia es rosa viejo for export






es un burrito con nombre y apellido
 
 es ser parte de la fiesta escandalosa de ligustrinas,
viñedos y verbenas
















 es el deseo de tirar anclas desde una silla


 
 es Gilly y su abrazo generoso

 
 es un amoroso arroz servido un mediodía


es el recuerdo de vapores en otras ollas


es el sol demorado en las retamas


es la arena blanca de una orilla ruborizada en rosas y lavandas



es el agua de un rio que se bebe el sol de a sorbitos


es meterse en la llamada y ofrecer nuestros latidos


es un vino, una vela y el rescate de emociones compartidas





20.10.11

Y es al este






Franca



Y forma parte de la escena, pero en los ojos que la mira.
Está en la voz, no en la palabra que se ofrece a describirla.
Está en la majestuosa grandeza de los seres sin mayor misión que su certeza: vivir, sin más milagro, sin otra maravilla que hacer vida.
















Salinas Grandes 



A veces no coinciden la vida y la belleza.
A veces no se encuentran los ojos con la tinta y cada uno cree que es ceguera.
No siempre se comprende el ascetismo de la albura, o el duelo de la noche, cuando destierran de su alma los matices. No siempre se comprende. Pero dicen.

















Punta Norte

...

Cada tanto se incendia Alejandría, cada tanto huye el inca
a enterrarse en sus templos. Cada tanto el mundo nuevo
vuelve a ser descubierto.
Y habiéndose censurado las hogueras, cada tanto mutilan las letras  que traen otras voces  a los alfabetos.












He visto. Está. Hasta el final del punto cardinal.
El mar se extiende haciendo oriente





Del libro: El País del Este

FontanaDiseño

Texto: Zalma Jalluf / Imágenes: copia de fotografías de  Rubén Fontana




3.10.11

Aldana Gerez Gigena






Le gusta usar los dos apellidos. Le divierte. Aldana Gerez Gigena, un enganchado que utiliza para tapar su timidez y que remata con una sonrisa, obvio.
Actriz, directora de teatro, profesora de teatro, clown, música, percusionista, murguera, constructora de su propia casa, adicta a la bebida imperialista, baja tolerancia al dolor. Y si la apuran, da clases de Capoeira.


Llegó hace 11 años desde Buenos Aires junto a Paloma Tubio y Guillermo Riegelhaupt. Los 3 agitaron, crearon, incentivaron, sostuvieron, fueron parte de la movida cultural de la comunidad y entre tanto que han hecho, la Murga Cornalitos Kamikaze cumplió 10 años. Una explosión ruidosa de colores y movimiento coreando un mensaje que siempre vale escuchar. Mérito de los 3. Y un montón de niños que se volvieron adolescentes tocando redoblantes, zurdos, saltimbanqueando, girando, agitando banderas por las calles de Las Grutas y San Antonio Oeste, alborotando los loros en su agite. En el medio, atrás, al frente, la Tia Cholga, la columna vertebral de la murga. Un ícono, demostrando que si hay ganas y disciplina, todo se puede.

Si vemos una obra de teatro una y otra vez, podemos pensar que nos gusta mucho. O no la entendemos, dirían los malos y vamos de nuevo. Pues, a "Las Visitas", la vi 7 veces. Y a mucha honra. De puro gusto. Una obra basada en el libro de Jorge Palant. Comedia de situaciones absurdas que viven una hipocondríaca mujer convencida de que pertenece a la “alta sociedad” y su criado, quién, por amor o compasión, le sigue el juego.
Ella: Aldana Gerez Gigena. Èl: Guillermo, el de apellido imposible de pronunciar (Riegelhaupt) excelente en el papel de criado. Unos genios los dos. Dirigida por Aldana. Vi como crece una obra a medida que se representa. Se superaban a si mismos en cada puesta, cada año.
Aún me animo a saltar de entre el público y seguir con el papel si alguno se olvida algo. Aprendido de oido.





¿Es necesario aclarar que siento una profunda admiración por esta mujer? Qué buena actriz.
Y habita entre nosotros.
Tomé algunas clases de teatro con ella. De ahi que haga creible cada una de mis Anas.Y que desconfíe de sus tímidas Aldanas.


La he visto dirigir a adolescentes en obras de teatro (Edipo Rey, por ejemplo) y uno se pregunta cómo hicieron esos chicos para recordar tanto texto y la respuesta llegaba con el aplauso final y los ¡Bravo! que llenaban la sala de un Salón de Usos Múltiples que ya no está.
"Un cuento porque sí", "Maizal", "El sueño de Violeta" "Erase Eneas", algunos títulos de obras donde la hemos visto. Premios, reconocimientos junto a sus dos grandes amigos y compañeros en la vida: Paloma y Guillermo.


Hace unos años compartimos una cena en casa con Claudio Andrade, Jorge Onofri y su compañera. Luego llegó ella. Claudio estaba en Las Grutas cubriendo como periodista el Encuentro Provincial de Teatro y Aldana, una hacedora de la actividad teatral, comprometida, luchadora, venidos a mi casa como buenos amigos. Criteriosos, inteligentes, saben de qué hablan cuando hablan. Qué placer escucharlos. Esas charlas que uno lamenta no tener un grabador a mano para, en otras cenas, compartirlas como un delicioso postrecito, un rico licor, el buen vino del final.

 El año pasado me pidió si podía dejar unos hierros del 8 en mi jardin. Claro que sí. Y ahí, delante mío, durante dias y dias, constante, metódica, robándole tiempo a su tiempo, ensayando una actividad desconocida, estuvo torciendo alambrecitos, atándolos, armando las columnas para las bases y encadenados de una casa que tenía macheteada en papeles y consultaba sin verguenza. Y la hizo nomás, ella. Arrastró las estructuras hasta su terreno y allí siguió pegando ladrillos. Qué capa. Creo que pagó un poco de ayuda cuando llegó al techo porque no podía sola. Una pena porque sino la hubiera pedido el camión a los bomberos y la paseaba por todo el pueblo, con la sirena al taco.





Dije que es perfeccionista, obsesiva, meticulosa?

Acaso sirva al mirarla hoy, hace unas horas, golpear el zurdo en una plaza, con el silbato en la boca, coordinando seria y divertida el quehacer de cada uno de los integrantes de los Cornalitos Kamikaze, haciéndonos bailar a todos, emocionándonos, a nosotros sus amigos, a los padres de esos niños, a los curiosos que se acercan. Volviendo locos a los perros con el fantástico bochinche que se nos mete por los huesos y nos repica en el alma, logrando que un grupo enorme de chicos y no tan chicos (hoy 106!) con ensayos, horarios, responsabilidades compartidas, sientan ganas de bailar, cantar, decir, golpear los tambores en llamadas que se acoplan a las mareas de ahí abajito, en la playa; hacer cabriolas, vestirse con los colores de la vida, pintarse como brujos, jugar con fuego, reirse, hacer malabares, acrobacias, saberse libres, sentirse vivos.














Aldana Gerez Gigena, mis repetos.



Fotografía función "Las Visitas": Martín Brunella

30.9.11

Me retó, che




Jorge Incola, amigo, seguidor de este blog, echó su queja, aunque después pidió disculpas por el sincericidio:
Que largara feisbuk y renovara de una vez mi blog porque está repodrido (qué feito) de asomarse y ver siempre lo mismo.

Así de clarito.

Y tiene razón el hombre, ando distraída con otras cuestiones.
Prometí volver a la disciplina de publicar los martes.

Por si se asoma una vez más, le dejo pegado en este post fotografías, instantes cotidianos donde me encuentro con las luces y las sombras.. Un click a un momento y el disfrute de una sospecha.



































La revista Orsai, artículo de lujo. ¡Qué lujo!
Un libro de Murakami y una carpeta con un planito de un nido.
Extraña síntesis de una vida que me resulta conocida.