Le gusta usar los dos apellidos. Le divierte.
Aldana Gerez Gigena, un enganchado que utiliza para tapar su timidez y que remata con una sonrisa, obvio.
Actriz, directora de teatro, profesora de teatro, clown, música, percusionista, murguera, constructora de su propia casa, adicta a la bebida imperialista, baja tolerancia al dolor. Y si la apuran, da clases de Capoeira.

Llegó hace 11 años desde Buenos Aires junto a
Paloma Tubio y
Guillermo Riegelhaupt. Los 3 agitaron, crearon, incentivaron, sostuvieron, fueron parte de la movida cultural de la comunidad y entre tanto que han hecho, la
Murga Cornalitos Kamikaze cumplió 10 años. Una explosión ruidosa de colores y movimiento coreando un mensaje que siempre vale escuchar. Mérito de los 3. Y un montón de niños que se volvieron adolescentes tocando redoblantes, zurdos, saltimbanqueando, girando, agitando banderas por las calles de Las Grutas y San Antonio Oeste, alborotando los loros en su agite. En el medio, atrás, al frente, la Tia Cholga, la columna vertebral de la murga. Un ícono, demostrando que si hay ganas y disciplina, todo se puede.
Si vemos una obra de teatro una y otra vez, podemos pensar que nos gusta mucho. O no la entendemos, dirían los malos y vamos de nuevo. Pues, a
"Las Visitas", la vi 7 veces. Y a mucha honra. De puro gusto. Una obra basada en el libro de Jorge Palant. Comedia de situaciones absurdas que viven una hipocondríaca mujer convencida de que pertenece a la “alta sociedad” y su criado, quién, por amor o compasión, le sigue el juego.

Ella: Aldana Gerez Gigena. Èl: Guillermo, el de apellido imposible de pronunciar (Riegelhaupt) excelente en el papel de criado. Unos genios los dos. Dirigida por Aldana. Vi como crece una obra a medida que se representa. Se superaban a si mismos en cada puesta, cada año.
Aún me animo a saltar de entre el público y seguir con el papel si alguno se olvida algo. Aprendido de oido.
¿Es necesario aclarar que siento una profunda admiración por esta mujer? Qué buena actriz.
Y habita entre nosotros.
Tomé algunas clases de teatro con ella. De ahi que haga creible cada una de mis Anas.Y que desconfíe de sus tímidas Aldanas.
La he visto dirigir a adolescentes en obras de teatro (
Edipo Rey, por ejemplo) y uno se pregunta cómo hicieron esos chicos para recordar tanto texto y la respuesta llegaba con el aplauso final y los ¡Bravo! que llenaban la sala de un Salón de Usos Múltiples que ya no está.
"
Un cuento porque sí", "
Maizal", "
El sueño de Violeta" "
Erase Eneas", algunos títulos de obras donde la hemos visto. Premios, reconocimientos junto a sus dos grandes amigos y compañeros en la vida: Paloma y Guillermo.
Hace unos años compartimos una cena en casa con Claudio Andrade, Jorge Onofri y su compañera. Luego llegó ella. Claudio estaba en Las Grutas cubriendo como periodista el Encuentro Provincial de Teatro y Aldana, una hacedora de la actividad teatral, comprometida, luchadora, venidos a mi casa como buenos amigos. Criteriosos, inteligentes, saben de qué hablan cuando hablan. Qué placer escucharlos. Esas charlas que uno lamenta no tener un grabador a mano para, en otras cenas, compartirlas como un delicioso postrecito, un rico licor, el buen vino del final.
El año pasado me pidió si podía dejar unos hierros del 8 en mi jardin. Claro que sí. Y ahí, delante mío, durante dias y dias, constante, metódica, robándole tiempo a su tiempo, ensayando una actividad desconocida, estuvo torciendo alambrecitos, atándolos, armando las columnas para las bases y encadenados de una casa que tenía macheteada en papeles y consultaba sin verguenza. Y la hizo nomás, ella. Arrastró las estructuras hasta su terreno y allí siguió pegando ladrillos. Qué capa. Creo que pagó un poco de ayuda cuando llegó al techo porque no podía sola. Una pena porque sino la hubiera pedido el camión a los bomberos y la paseaba por todo el pueblo, con la sirena al taco.
Dije que es perfeccionista, obsesiva, meticulosa?
Acaso sirva al mirarla hoy, hace unas horas, golpear el zurdo en una plaza, con el silbato en la boca, coordinando seria y divertida el quehacer de cada uno de los integrantes de los Cornalitos Kamikaze, haciéndonos bailar a todos, emocionándonos, a nosotros sus amigos, a los padres de esos niños, a los curiosos que se acercan. Volviendo locos a los perros con el fantástico bochinche que se nos mete por los huesos y nos repica en el alma, logrando que un grupo enorme de chicos y no tan chicos (hoy 106!) con ensayos, horarios, responsabilidades compartidas, sientan ganas de bailar, cantar, decir, golpear los tambores en llamadas que se acoplan a las mareas de ahí abajito, en la playa; hacer cabriolas, vestirse con los colores de la vida, pintarse como brujos, jugar con fuego, reirse, hacer malabares, acrobacias, saberse libres, sentirse vivos.
Aldana Gerez Gigena, mis repetos.
Fotografía función "Las Visitas": Martín Brunella